Beneficios de enseñar a programar a los niños

Estamos viviendo en un mundo dominado por la programación. Nuestras llamadas telefónicas pasan a través de redes controladas por ordenadores, los televisores están conectados a internet, la gente ha dejado de utilizar mapas para orientarse a través de webs y podemos comprar cualquier cosa, en cualquier momento, en una tienda online.

Es evidente que el mundo es cada vez más digital, probablemente las casas de nuestros hijos funcionarán con un mando a distancia y los coches se conducirán solos y, sin embargo, ¿estamos enseñando a nuestros niños y niñas a dominar los códigos de programación?

Codificar: la “nueva alfabetización”

La programación es el lenguaje de nuestro mundo. En el futuro, no conocer el lenguaje de los ordenadores será como ser analfabetos. Por ello es fundamental que los niños y niñas de hoy aprendan a programar y este es un reto que debe asumir el sistema educativo actual.

Enseñar a programar es ofrecerles la oportunidad de decir a un ordenador, app, teléfono o página web que quieres que haga por ti. Algunos educadores o expertos lo llaman “la nueva alfabetización”, un tema tan importante, que cada niño debería tener los conocimientos básicos para poder adaptarse a los cambios vertiginosos a los que estamos sometidos en la actualidad.

Y eso no quiere decir que tengamos que formar a las próximas generaciones para que trabajen como ingenieros de programación. Se trata de promover el pensamiento computacional para resolver problemas y enseñar una nueva forma de pensar, basada en el modelo informático que te enseña cómo hacer frente a grandes problemas descomponiéndose en una secuencia de problemas más pequeños y manejables.

Es una habilidad que todo el mundo debería aprender, y ayudaría a los niños y niñas a dominar tecnologías de todo tipo, y resolver problemas en casi cualquier disciplina.

Aprender a programar a una edad temprana: beneficios y resultados

Al igual que aprender a montar en bicicleta, aprender a codificar es más fácil cuando se es joven. A partir de los 4 años ya podemos enseñar a los niños y niñas a programar. Valoremos los beneficios:

1.El código informático es el lenguaje universal del planeta
Las personas que saben cómo codificar, serán capaces de comunicarse a través de los países y culturas, ser innovadores, y resolver problemas de manera más eficiente, sin barreras que impidan su éxito.

2. Beneficios educativos
Las escuelas primarias utilizan los ordenadores para realizar pruebas y otras actividades, pero un plan de estudios en la escuela que incluya la enseñanza de la programación informática, permite a los alumnos aprender el funcionamiento interno de los ordenadores básicos.

Sólo conociendo cómo funciona un ordenador, los niños y niñas podrán conseguir que este haga lo que ellos le dicen que haga.

3. El pensamiento computacional
El pensamiento computacional es la capacidad de comunicar tus pensamientos de una manera estructurada y lógica. También es el proceso de pensar y después resolver problemas de una manera metódica que podrá ser replicado por una máquina. Los ingenieros de programación, programadores y especialistas en logística, utilizan este método de pensamiento para resolver problemas.

Este tipo de pensamiento es una combinación de las matemáticas avanzadas, el desarrollo de algoritmos y la lógica, e implica considerar un problema y descomponerlo en pasos de una sola acción.

Cada uno de estos pasos se gestiona de la manera más eficiente posible. También hay un elemento de abstracción en el pensamiento computacional, que permite a los niños y niñas aprender a pasar de una solución específica a un problema específico y generalizar a otras situaciones. El resultado es un cambio de paradigma en el pensamiento sobre cómo funciona el mundo.

4. La creatividad, fluidez de pensamiento
Los niños tienen mentes creativas. La infinidad de maneras de plantear un problema de codificación y su resolución, pueden inspirar a los niños a crecer.

Podemos enseñar a los niños que la codificación es un tipo de narración. Hay un principio lógico, un desarrollo y un desenlace de la historia y el programa. Estas habilidades también pueden ayudar a los niños y niñas en la comunicación oral y escrita.

5. Bolsa de trabajo
Las nuevas generaciones deberán saber leer y escribir en forma tecnológica para ser competitivos en el futuro mercado laboral. No programar será comparable a no saber leer, ya que la mayoría de los trabajos requieren el conocimiento de habilidades informáticas básicas.

Todo este conjunto de beneficios en el aprendizaje de la programación a una edad temprana, ayudará a los niños a obtener ventajas a nivel de pensamiento, procesamiento y comunicación. Habilidades que, más adelante, le ayudarán a ser innovador en cualquier profesión.

Además, aprender a programar es sinónimo de diversión. Los pequeños podrán programar sus propios juegos y este es, sin duda, uno de los mejores alicientes para introducir a nuestros niños y niñas en este nuevo mundo.

Fuente: FAROS Sant Joan de Déu


Dona sang, regala VIDA

Benvolgudes famílies, demà dia 4 de maig tenim una gran cita a la nostra escola:

DÓNA SANG, REGALA VIDA

És un senzill acte, però ple de generositat. Amb la teva sang es poden salvar vides i per això des de l’AMPA FEDAC Santa Coloma volem animar-vos a participar en aquesta campanya de donació de sang.

Escola FEDAC Santa Coloma
Plaça Ferran de Sagarra, nº 10
Santa Coloma de Gramenet
Horari
Matí de 9:00h – 13:00h
Tarda de 15:00h – 19:00h

Organitza els alumnes de 3r de l’ESO de la escola FEDAC Santa Coloma, Maria Barroso, Claudia Carrasco, Daniel Ocaña, Ivan Rojo i Ana Zamarreño en col·laboració amb el Banc de sang i teixits.

Farem d’aquest dia un gran dia!


Educa a tus hijos con sentido del humor: ¡reír es una de las mejores medicinas!

Font: FAROS
El portal de la salut per a les famílies

 

Las risas y el buen humor a menudo son la mejor de las medicinas. Los niños descubren la risa de forma espontánea a las pocas semanas de nacer, ya lo largo de su infancia las risas le acompañarán y llenarán nuestro hogar de felicidad.

Pero, como padres, ¿ayudamos a que nuestros hijos cultiven el sentido del humor? ¿Procuramos que aprendan a reír sin herir a nadie? ¿Intentamos que puedan ver en sus errores y en los nuestros una oportunidad de mirar las cosas desde otra perspectiva? ¿Dedicamos tiempo a divertirnos con nuestros hijos?

El sentido del humor es tan necesario en la vida familiar como lo es la disciplina, la educación o los valores. Las relaciones entre padres e hijos que permiten y dedican tiempo a divertirse, el buen humor y a reír, son más sanas, menos tensas y más cordiales. El humor también nos sirve para ver los problemas con una dimensión más correcta, ni sobreestimados ni subestimados, al tiempo que saber reír de nuestros errores facilita la posibilidad de reconducir situaciones que, de otro modo, harían aumentar la tensión y los conflictos.

El sentido del humor también se educa

Tenemos la tendencia a pensar que el humor forma parte de nuestra composición genética, como los ojos azules o los pies grandes. Pero el sentido del humor es en realidad una calidad que se aprende y que se puede desarrollar en los niños.

A los niños les encanta divertirse, y a los padres nos es fácil hacerles reír cuando son bebés, pero a medida que crecen y empezamos a sentir la responsabilidad de su educación, poco a poco podemos alejarnos de las expresiones diarias de alegría con las que nos dirigíamos a ellos cuando eran pequeños. Nos ponemos perfeccionistas llevados por la tensión y el estrés, y a menudo pasamos la mayor parte del tiempo corrigiendo y señalando los errores, los conflictos y las dificultades.

Muchas veces olvidamos pasar tiempo con nuestros hijos divirtiéndonos, cuando el humor también nos puede ayudar mucho en su educación. Dejemos pues de ser modelos de personas alegres y divertidas, sin tener en cuenta que las familias que pasan tiempo juntas divirtiéndose, crean vínculos de relación más estrechos y duraderos.

¿Qué beneficios aporta reír?

Reír es una de las expresiones que más beneficios aporta a una persona, y un buen sentido del humor es una herramienta que los niños pueden aprender y que les ayudará a:

  • Ver las cosas desde muchos puntos de vista.
  • Ser espontáneo.
  • Captar ideas no convencionales o formas de pensar diferentes.
  • Ver más allá de la superficie de las cosas.
  • Disfrutar y participar en los aspectos lúdicos de la vida.
  • No tomarse las cosas demasiado en serio.

Los niños con un sentido del humor bien desarrollado son más felices y optimistas, tienen una mayor autoestima, y pueden gestionar las diferencias (propias y de los demás). Los niños que pueden apreciar y compartir el humor son apreciados por sus compañeros y son más capaces de gestionar las adversidades de la infancia.

Además, un buen sentido del humor no solo ayuda a los niños emocionalmente y socialmente. Se ha demostrado que las personas que ríen más son más saludables:

  • Reír es la expresión de la alegría y nos hace menos propensos a estar deprimidos.
  • Activa la producción de endorfinas, transmisores químicos que aportan al cerebro alivio y bienestar.
  • Libera tensiones.
  • Mejora nuestra función inmune, aumentando nuestra resistencia a enfermedades o problemas físicos.
  • Experimentamos menos estrés.
  • Provoca una respuesta emocional única orientada a la alegría y al bienestar.
  • Aumenta la captación de oxígeno.
  • Crea un ambiente positivo y cordial.
  • Nos ayuda a tomar perspectiva ante los problemas.

Pero sobre todo, un sentido del humor sano, que no ridiculiza ni hiere, es lo que hace que la vida sea mucho más divertida.  ¡Así pues, riámonos mucho y hagámoslo juntos!


Hem d’intervenir en les baralles de nens?

Molts pares ens fem preguntes davant les baralles dels nens esta bé intervenir? o és millor deixar-los resoldre a ells mateixos els seus conflictes?. I si acabem intervenint quan i com ho fem?

Les baralles entre nens són alguna cosa habitual i part normal d’un procés d’aprenentatge i no ens han de preocupar, tret que siguin massa violentes, contínues o part d’un canvi brusc en el comportament d’un nen anteriorment tranquil. En aquests casos, és important buscar la causa d’aquesta agressivitat i, si fos necessari, buscar l’ajuda d’un professional.

Però en la majoria de les ocasions, els nens es barallen perquè encara no coneixen una manera millor de resoldre els conflictes i usen la violència verbal o física com a única solució coneguda per aconseguir el que volen amb els seus iguals.

Als nens no els podem demanar que resolguin els seus problemes sense violència si abans no els ensenyem com fer-ho. Per això no fer res no és la solució, almenys al principi, però tampoc resoldre nosaltres el conflicte ja que es tracta d’ensenyar-los i l’aprenentatge és lent però eficaç.

Com ensenyem als nens a resoldre conflictes de manera no violenta?

1.Ser un bon model

Els pares hem de ser bons models a l’hora de resoldre conflictes i fer-ho de manera pacífica tant amb ells com amb els adults amb els quals ens relacionem. Els nens aprenen imitant als seus majors, per la qual cosa cal predicar donant exemple. Si resolem les nostres baralles de parella o reprenem als nens a crits no els podem demanar a aquests que actuïn d’una altra manera a l’hora de relacionar-se amb altres nens o amb nosaltres.

A més una bona pauta és, que si alguna vegada ens equivoquem i ho fem (errar és d’humans) demanem disculpes a qui hem cridat (tant si és el nen, com a nostra parella,…) ja que així també li estarem ensenyant el que fer si comet una fallada.

2. Escoltar als nens

La comunicació fluïda és bàsica per mantenir una bona relació amb els nostres fills, per la qual cosa hem d’acostumar-nos a escoltar i comprendre als nens. Un bon costum és preguntar als nens que es barallen el que ha passat, sense jutjar-los i escoltant a les dues parts per igual. No es tracta de donar-los o llevar-los la raó, simplement escoltar el que ha passat i confirmar mitjançant una pregunta que s’ha entès bé. Per exemple,” ah, llavors t’has enfadat perquè el teu germà t’ha agafat l’avió? I tu estaves enfadat perquè era el teu torn i no volia compartir i per això l’hi has agafat?”

3. Ensenyar a tenir en compte els sentiments dels altres

En la nostra intervenció s’ha d’ensenyar als nens a posar-se en el lloc de l’altre, tenint en compte els seus sentiments. I, pel seu lloc, nosaltres tindrem també en compte els sentiments del propi nen. Pel que, mitjançant preguntes, els intentarem fer conscients dels sentiments de l’altre i els seus propis. Així, podrem dir “T’has hagut de sentir molt enfadat quan el teu germà et va agafar l’avió, però com creïs tu que s’ha sentit ell quan tu li vas pegar?”

4. Buscar solucions al conflicte

Demanar als nens que expressin que idees se’ls ocorren per solucionar el problema, sense criticar els seus suggeriments per absurdes que ens semblin. Quan han proposat solucions se’ls ajuda a veure que conseqüències podrien tenir cadascuna d’elles, com farien sentir a l’altre, si són possibles,…

Si els nens són molt petits o no se’ls ocorre cap idea, se’ls pot suggerir alguna alternativa viable, però que sempre siguin ells els que arribin a prendre una decisió i arribar a un acord.

Aquest procés s’anirà interioritzant a poc a poc fins que arribi un dia en què siguin ells mateixos els que aconsegueixin arribar a acords sense la nostra mediació i resoldre els seus conflictes de manera pacífica.

Font: Elena Ordax en el blog, Cómete la Sopa Traducció Sindicat de pares!!!.

«Tan acosador es el joven que graba y se ríe como el que golpea»

Psicólogos, abogados y educadores coinciden en el repunte del «ciberbullying» por las ganas de triunfar como matón en la Red

No se debe dar un móvil a los adolescentes antes de los 14 años. Este es un comando que repiten como un mantra todos los psicólogos consultados. Silvia Álava, del Centro Álava Reyes, expone el porqué: «Antes de esa edad, los jóvenes no tienen la madurez suficiente para entender los peligros que tiene no el teléfono en sí, sino el de las redes, como que esa información que cuelgas se vuelve viral, que no la puedes borrar, que ese vídeo donde sales golpeando a otro muchacho te va a perseguir el resto de tu vida».

El alcance que tiene el escaparate digital es la plataforma que muchos adolescentes eligen precisamente para «darse a conocer»: digamos que les gusta «presumir de ser el matón de clase» y están orgullosos de la reputación que se crean, sin tener en cuenta las consecuencias de que todo el mundo lo vea, comentan los expertos. Incluida la Policía.

Y eso es precisamente lo que ocurrió hace unos días en Arrecife (Lanzarote), donde la discusión por un «asunto de chicos» llevó a las manos a dos jóvenes de 13 y 14 años, que patalearon en el suelo y golpearon a otra, dejándola malherida. «Lo siento, no quería hacerlo, pero te lo has ganado», se le escucha decir a una de las agresoras, que reprende a la víctima que haya «flirteado» con un joven que le atrae. Las que golpean son dos, mientras una tercera joven graba la escena, se ríe y lo difunde.

Y, en este sentido, «tan acosador es el que graba y se mofa de los golpes de los que es cómplice, que el que pega la bofetada». La directora del Teléfono del Menor de la Fundación ANAR, Leticia Mata, recibe decenas de llamadas al día. Diferencia, en el terreno del «ciberbullying», a tres actores: la víctima, el agresor (que suele actuar en grupo, pero que en las redes sociales ha encontrado el caldo de cultivo perfecto para hacerlo en solitario) y el menor espectador, que se está riendo de lo que hace otro, «se considera anónimo» y es a quien le interesa colgar el foto o el vídeo en la Red. «Con cada uno de ellos hay que adoptar medidas diferentes –apremia Mata, en conversación con ABC–, pero el cambio de colegio o centro no es la solución».

Lucía vivía atormentada

Mata habla del caso de Lucía, la menor de 13 años que recientemente se quitó la vida al asegurar no soportar el acoso al que se veía sometida por parte de varios chavales. Su madre la encontró ahorcada en su habitación. Vivía en la pedanía de Aljucer, en la Región de Murcia y las averiguaciones policiales para determinar el grado de responsabilidad de los acosadores continúan abiertas. Era, para sus compañeros, «gorda y fea» y ella se sentía terriblemente desgraciada, reza su propia nota de suicidio. Según explica a este periódico la Consejería de Educación de Murcia, la chica atormentada estuvo escolarizada en tres centros, el CEIP Escultor González Moreno de Aljucer, el IES Ingeniero de la Cierva y acabó cambiándose de centro al IES Licenciado Cascales. Fuentes de la Consejería aseguran que «los protocolos de actuación se activaron, en colaboración con la familia de Lucía, que solicitó el cambio de centro educativo y éste se ejecutó. Además, profesores y alumnos estaban implicados en apoyar y hacer un seguimiento de la joven». Pero no resultó.

Para la única institución Defensor del Menor que queda en España, la de Andalucía, el cambio de centro también se ha demostrado como poco efectivo en los casos recientes que han asolado esta comunidad. ANAR ha constado que en el «92% de los casos de ciberacoso que llaman al teléfono, el menor presentaba un problema psicológico», que un cambio de colegio o instituto no solventa. Y tanto Mata como la psicóloga Álava apuntan los indicadores de ese patrón: «La víctima sufre baja autoestima, de repente tiene mucho apetito o deja de comer por completo, padece trastornos del sueño, baja su rendimiento escolar…». Y un elemento más: las ideaciones suicidas se repiten en muchos muchachos que llaman al 900 20 20 10 de esta Fundación de atención a los problemas de los jóvenes, así como la autolesión. El último caso sucedió en Fuerteventura, donde los padres de una joven de 13 años que se dijo «perseguida» por sus compañeros de pupitre evitaron la tentativa el pasado 13 de enero.

«No piden ayuda»

Para abordar el tratamiento de jóvenes involucrados en casos de acoso y ciberacoso, los psicólogos apuestan por enseñar a empatizar tanto a la víctima como al agresor. Muestran a la primera un estilo de comportamiento asertivo, a que responda, con su opinión, y se defienda sin entrar al juego del acosador; y al segundo le enseñan a entender lo que puede sentir la víctima en su piel.

«Lamentablemente a las consultas vienen los padres de la víctima, pero no piden ayuda los padres de los acosadores, porque creen que con un castigo se pasa y ya. Pero su violencia no puede quedar impune, y en casa hay que darle la importancia que tiene. Ese adolescente necesita ayuda, hay que educar a los niños en qué y que nó se puede hacer en las redes sociales, y sus padres deben revisar las publicaciones de sus hijos en sus perfiles muy de vez en cuando», aconseja Álava, autora del libro «Queremos hijos felices». «No es espiar, porque eres el responsable legal de ese menor. Además, así tu hijo ve que es público lo que aparece en su cuenta, no privado», añade.

Otra explicación es la que aporta la directora en ANAR. Abogada, Mata cuenta que en demasiadas ocasiones el menor que agrede recibe violencia en casa. «Todos los días vemos estos casos en el teléfono, y el problema es de fondo: la violencia llama a violencia y hay que atajarla de raíz».

La reeducación del niño

Menores de 14 años

Amparados en la Ley del Menor, los jóvenes que no han cumplido 14 años que cometen un delito son inimputables. El sistema de Justicia juvenil en España tiene a la reeducación del menor, no al castigo, explica la abogada Leticia Mata.

Expulsión del agresor

Los conflictos de violencia entre menores de menos de 14 años se deben resolver con la adopción de medidas disciplinarias en el colegio, como la apertura de un expediente y la expulsión del agresor, así como en el trabajo con un equipo psicosocial.

Fuente: Un artículo de Érika Montañés publicado en ABC Sociedad con fecha 31/01/2017